DESCONÉCTATE

 

El mundo corre. El mundo y su omnipotente sistema transitan por vías desesperadas de afán y demencia,   que hacen  que el tiempo sea el bien más preciado de esta sociedad. En culturas como la americana, las personas están pagando todas las cosas que les pueda generar pérdida de tiempo, ya que el tiempo en estas cultura representa producción, y producción equivale ganancias, y así sucesivamente hasta estar encerrados en el patrón mas adictivo que maneja esta “ejemplar” cultura: la codicia. Se dice que las personas pagan por sacar a pasear y recogerle la caca a  la mascota, para escribir cartas de recordación a los padres, para hacer fila en un banco,  y hasta para criar niños y niñas.

 

Pareciera que estamos hablando de un mundo lejano. Tan distante de nuestras realidades que parece un despropósito citar rutinas tan “espantosas” como la americana, pero un estudio revela que los colombianos, especialmente los jóvenes, están desesperados porque dicen no tener tiempo para asimilar el valor de generar y construir relaciones significativas, de enfocarse en proyectar futuro cuando el único tiempo que vale es el presente y de necesitar desesperadamente estar conectados a través de la virtualidad. Eso habla de un diagnostico preocupante, no solo para los jóvenes, sino para la mayoría, que entiende la vida como una búsqueda exasperante para acumular riquezas materiales…  

 

Hace algunos años los expertos pronosticaban que el nuevo siglo traería mayor cordura, mayor tiempo libre, mejores posibilidades para enfocarnos en el otro y un mundo de posibilidades que abrieran camino a un nuevo orden mundial dictado por el valor del ser y no del tener, pero que equivocados estaban estos sociólogos expertos. La vida se redujo a su máxima expresión, sometida a la obsesión moderna del tener para ser y así magnificar el único camino por el cual es válido caminar.  

 

En nuestra experiencia como trabajadores sociales hemos ido notando que los jóvenes viven afanados, desesperados… no saben hacia donde van, pero paradójicamente no quieren parar. Dicen tener más de 2000 amigos en facebook y seguir a miles en twitter. Pasan las 24 horas del día conectados porque allí esta lo medular de la vida. No importa en qué contexto social se muevan, estos jóvenes trabajan duro, muy duro para poder hacerse del un celular que les permita estar conectados, eso sin importar lo que haya que hacer. He conocido casos de jóvenes que prefieren andar descalzos por mantener un celular y un plan de datos que les permita mantenerse conectados. Y esta tendencia establece un desafío latente, un conflicto vedado que está mostrando un sinnúmero de problemas; es aquí donde podemos hacer foco especial, un zoom que nos dé un panorama real sobre muchas de las crisis que están representando a los jóvenes: Falta de conexión y relaciones significativa por parte de los jóvenes. Están conectados con la virtualidad pero indiscutiblemente estos desconectados con el otro, con el próximo.  

 

En siguientes entregas mostraremos una campaña que se ha venido trabajando con los jóvenes del sector 7 de Ibagué, que se le denomino “Desconéctate” que busca promover la cultura de la amistad desde un contexto más cercano, mas intimo, no mediado por ningún tipo de virtualidad, sino desde la profundidad de ver y sentir al otro en la experiencia. Ya casi mágica del tacto y el olfato. 

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